Este medio mostró días atrás una realidad difícil de asimilar, pues, siendo esta capital referente para la región de progreso y riqueza –al menos en apariencia–, es notoria la presencia de personas en condiciones infrahumanas que viven en las calles y consumen drogas, y nadie parece interesarse en su suerte. Y, lamentablemente, entre esas personas hay niños, adolescentes, mujeres, discapacitados y personas que necesitan ayuda social, incluso psiquiátrica. A pesar de que es una realidad que nos golpea a la cara, el Estado, la Alcaldía de Panamá y entidades del Gobierno miran a otro lado, ignorando lo que tienen en frente. De todos los funcionarios con responsabilidades en este asunto de la mendicidad y el consumo de drogas, solo el defendedor del Pueblo ha dicho algo, que no es poco. A su juicio, el Estado ha fallado, pues estas personas no solo necesitan techo, sino atención especializada que les permita recuperar sus vidas, pero nada hay de eso. Reconoce, incluso, que hay vacíos y, lejos de llenarlos, nadie –salvo algunas organizaciones religiosas– se ocupa de atender o albergar a este creciente número de personas. En eso es que debería estar la Alcaldía o el Ejecutivo, y no pensando en desfiles y jamón. ¿Por qué no actúan?
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02 dic 2022 - 05:03 AM