La carrera electoral avanza con la actividad de los aspirantes por la libre postulación que, irónicamente, a los que mejor les va son los que han salido de los partidos políticos tradicionales, que parecen tener una maquinaria bien aceitada para lograr sus objetivos. En tanto, los que no provienen de colectivos políticos no tienen esa suerte –o esa experticia– y, de hecho, se quejan que les está siendo difícil, porque el sistema está hecho para beneficiar a la clase partidista. Paralelamente, en las redes ya empieza a verse a funcionarios que buscan la reelección “donando” artículos a sus electores, sin que ni una sola autoridad electoral levante un dedo, una ceja. Lo más que esta ilegal actividad les provoca es un enorme bostezo. Somos testigos de lo difícil que es para un independiente llegar hasta la candidatura, mientras los partidos políticos, con sus autoridades o con sus fichas por la libre postulación, juegan sucio sin consecuencias. Es una lucha desigual, porque los que ponen las reglas son, precisamente, los partidos políticos, que prefieren abiertamente el sistema vigente, por lo que aquellos que quieren hacer verdaderos cambios no lo tienen fácil. Así se juega a la democracia en Panamá: como tigre con burro amarrado
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06 dic 2022 - 05:00 AM