Las calificadoras de riesgo siguen observando la gestión gubernamental y el comportamiento económico del país. Y no hay tan buenas noticias: las cosas siguen empeorando, con un aumento en el gasto público y recaudaciones fiscales precarias, insuficientes para mantener el creciente despilfarro de un gobierno convertido en lo que pareciera ser la principal embotelladora del país. Esto nos dice que no hay contención o soluciones a los apremiantes problemas, como el de la Caja de Seguro Social, el clientelismo, el déficit o el aumento de la planilla estatal. Si bien el país crece –esa es la buena noticia– el hoyo sin fondo del Gobierno se come el dinero en planillas. Y, aunque las autoridades saben que la situación es insostenible, siguen aprobando presupuestos con balances inalcanzables, salvo por las cuantiosas deudas que cada año contratan. El panorama empeorará con las elecciones a la vuelta de la esquina, pues el dinero se usará con propósitos electorales. Caminamos hacia el despeñadero y los políticos nos alientan con cantos de sirena, amenizados con alegre murga.
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Hoy por Hoy
07 dic 2022 - 05:02 AM