Panamá no es solo ruta del narcotráfico, sino de migrantes, que en la mayoría de los casos son víctimas de explotación por parte de personas que cobran miles de dólares por llevarlos a través de una de las rutas más peligrosas del mundo. La cifra de migrantes que atraviesa Panamá para llegar a Estados Unidos va en aumento porque hay un negocio –nada escondido– que explota el llamado Clan del Golfo: tráfico internacional de migrantes. En lo que va de 2022, ya son más de 150 mil, lo que supone decenas de millones de dólares al año, en un negocio que para ellos no implica mayor riesgo y que resulta ser muy lucrativo. Los que corren los riesgos son sus víctimas, expuestos a los peligros de una selva inhóspita y a bandas que asaltan y violan. ¿Qué hace el Servicio Nacional de Fronteras? Poco sabemos, salvo que, en papel, presta ayuda humanitaria, alimentos y medicinas a los migrantes, aunque las noticias de asaltos y violaciones a estas personas son más que las que tenemos de su rol protegiéndolas. Lo cierto es que hay informes de oenegés internacionales que denuncian cómo un clan criminal extranjero es el que manda en Darién. Y esto merece explicaciones de nuestras autoridades.
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Hoy por Hoy
15 dic 2022 - 05:04 AM