Es inaceptable el escaso interés que demuestra el Gobierno en construir una instalación hospitalaria cuya licitación ha sido pospuesta media docena de veces. El nuevo hospital Oncológico es una obra compleja, sin duda, porque empieza de cero; porque el Ministerio de Salud aparentemente no cuenta con la debida asesoría para diseñar este edificio y el pliego de cargos nunca parece estar del todo claro. Y es así como las empresas interesadas piden que se posponga una y otra vez, a lo que accede el Gobierno, a pesar de que el actual hospital está a su máxima capacidad, incluso, rebasada, ya que sus pasillos ahora son salas de espera y los casos van en aumento. El Gobierno necesita humanizarse; las condiciones actuales del Oncológico son una vergüenza para un país que se gasta $25 millones en jamones para regalar y tiene una Asamblea que funciona con más de $200 millones y que pretendía festinar con los fondos de la descentralización, solo para despojar al Tesoro, a través de alcaldías y juntas comunales, ley que, afortunadamente, el Ejecutivo se negó a respaldar. El nuevo Oncológico es una obra necesaria desde hace años y todos esperamos que ya se adjudique de una vez, porque, además, con cada posposición, aumenta el costo económico y el sufrimiento humano.
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23 dic 2022 - 05:03 AM