Lo más relevante de ayer en la Asamblea Nacional (AN) fue el irrespeto a la institucionalidad. En primer lugar, que los diputados disidentes de Cambio Democrático, en un acto de malcriadez infantil, se ausentaron de la AN y fueron a abrazar a su nuevo líder, el que busca la Presidencia para evadir sus procesos penales. En segundo lugar: las palabras del presidente de la AN, un discurso disfrazado de informe de gestión que malamente ocultaba sus aspiraciones políticas tomando distancia de su Gobierno, incluso, de su partido y colegas. Listó leyes aprobadas bajo su administración para probar –dijo– que “algo hizo” este órgano del Estado. Y mientras hablaba de las necesidades del pueblo, ignoró deliberadamente que la AN malgastó a manos llenas, gracias al presupuesto más alto de su historia. El tercer acto fue el discurso del presidente, quien dedicó el 75% de sus palabras a aburrirnos con la lista de las obras hechas en 2022 y las que están pendientes. Y, aunque lo mencionó, nada que no supiéramos dijo sobre las negociaciones con la minera o los fondos del Seguro Social, los dos mayores problemas del país. Nos ahogamos en problemas y ellos nos describen el agua, con su descarado irrespeto a nuestra democracia.
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Hoy por Hoy
03 ene 2023 - 05:04 AM