El Instituto para la Formación y Aprovechamiento de Recursos Humanos (Ifarhu) ha dispuesto en cuatro años (lo que prácticamente equivale al gobierno de Cortizo) de casi $75 millones para “auxilios económicos”. La cifra, aunque elevada, no llamaría tanto la atención, si no fuera porque el director del Ifarhu no tiene que dar explicación ni rendir cuentas sobre estas ayudas. Y la Corte Suprema avaló con un fallo esta sinvergüenzura, luego de negarle a este medio una petición de hábeas data para conocer los nombres de los beneficiados de los auxilios económicos no reembolsables del Ifarhu. La Corte se convirtió en tapadera del mal uso del dinero del Estado, como lo hemos visto en recientes publicaciones sobre el Ifarhu. ¿Cómo saber si esos $75 millones se usaron con buen criterio? ¿Cómo vigilar a los que manejan nuestro dinero? ¿Qué esconden los magistrados con esta sentencia? ¿Temen ver nombres de familiares en ese listado? Si es así, ¿de qué vale pagar una educación en las mejores universidades del mundo, si lo hacen con dinero cuestionable e inmerecido? Eso es sembrar semillas de corrupción. Si el presidente de la República debe rendir cuenta de las partidas discrecionales, ¿por qué el director del Ifarhu no? Así de podrido huele todo esto.
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Hoy por Hoy
05 ene 2023 - 05:03 AM