Si bien el Partido Revolucionario Democrático (PRD) ha demostrado a lo largo de su reciente historia una democracia bien ejercida, brindándole a su membresía la oportunidad de hacer relevos en materia política y gubernamental, lo cierto es que la actual dirigencia, en un afán de perpetuarse, ha empezado a cerrar filas para impedir que sus nuevos cuadros aspiren, si quiera, a un puesto en el engranaje gubernamental. Esa decisión de resguardar o reservar candidaturas para los que ostentan cargos como diputado o alcalde va en dirección contraria de su reciente historia. Se tratade actitudes autoritarias en el mayor partido político del país, con más de 700 mil adherentes. Por si no lo sabe el actual liderazgo, este tipo de privilegios socava la existencia del partido, pues las bases tienen tantas aspiraciones como las que tienen los que actualmente están disfrutando de las mieles del poder. Y, de hecho, deberían ser las propias bases del partido las que estarían llamadas a oponerse a este tipo de decisiones y garantizarse de que ello no ocurra en el futuro. Es ahora cuando deben advertirle a la cúpula del PRD que un partido que no es democrático no merece gobernar este país.
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Hoy por Hoy
20 ene 2023 - 05:03 AM
