El tráfico de personas por las fronteras del país es un hecho preocupante, dado que ello supone que bandas delincuenciales organizadas comercian en nuestro territorio con las necesidades de miles de migrantes que huyen de la violencia y la falta de oportunidades en sus respectivos países. Y no faltarán panameños que se unen a esta ilícita actividad, que es de las más ruines, incluyendo, la trata de blancas. Lo bueno es que Panamá lleva a cabo operaciones con los cuerpos de seguridad nacionales para controlar y desmantelar estas bandas. Pero, aunque hay logros, parece que esta actividad genera tales frutos que, pese a los arrestos y procesos contra los delincuentes, la nociva práctica está lejos de desaparecer, por lo que sería de sumo interés explorar la posibilidad de elevar las penas y crear nuevos tipos de delitos para tipificar conductas que seguramente quedan sin castigo. Por lo pronto, el Ministerio Público, el Órgano Judicial y las fuerzas de seguridad del Estado están haciendo lo que pueden con lo que tienen, pero haría falta más tecnología para vigilar las rutas de los migrantes y hacer más humanas las peligrosas travesías a las que estas personas se someten, a riesgo de sus vidas, con la esperanza de un mejor porvenir.
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Hoy por Hoy
21 ene 2023 - 05:03 AM