En junio de 2020, el presidente no tuvo problema en sacar de su gabinete a la ministra de Salud, pese a ser clave para enfrentar la pandemia y que hacía un trabajo que recibía elogios, tanto locales como del extranjero. Sin embargo, su valentía para destituir funcionarios de su Gabinete terminó con Rosario Turner, pues aún mantiene como ministros a dos personas que han demostrado ser –tanto en sus negocios privados como en la gestión pública– incompetentes. El caso del ministro de Obras Públicas es el peor: no soluciona nada y es un obstáculo para el desarrollo de obras de infraestructura y mantenimiento de la red vial nacional. Nunca ha habido tanta desidia e incapacidad en ese cargo. Las quejas contra él son infinitas, y ante la falta de iniciativa de este sujeto para cumplir sus deberes, los ciudadanos ya recurren al insulto. El presidente, en tanto –o quien lo sostiene en el Gabinete– permanece indiferente ante la creciente ola de críticas. Y lo mismo ocurre con su socio, el ministro consejero de Facilitación de la Inversión Privada, quien solo sirve para viajar y exprimir las arcas del Estado, pues no vemos que haya conseguido nada. Ante la evidencia, no queda más que preguntarse ¿Quién manda realmente en el Gabinete?.
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Hoy por Hoy
25 ene 2023 - 05:03 AM