La llegada al país de los hijos del expresidente Ricardo Martinelli ha sido una completa burla para el país. Las autoridades no solo los ha ayudado permitiéndoles –pese a sus antecedentes con sus fugas frustradas– estar en libertad con fianzas, sino que ayer montaron todo un teatro para evitar a toda costa que el país fuera testigo de la llegada de estos delincuentes confesos. Esa burla al pueblo y a la justicia panameña bien pudo ser el detonante para que Antony Blinken, secretario de Estado de Estados Unidos, lo señale por su participación “en actos de corrupción significativa”, algo que la justicia local no ha tenido el valor de hacer. El pronunciamiento no solo tiene una lectura contra el expresidente Martinelli y su familia. No debemos olvidar quienes facilitaron todo este teatro con sus hijos y todo lo que el expresidente ha podido hacer y conseguir en estos últimos años. Cuesta creer que el gobierno no haya sido cómplice de numerosas fechorías que han puesto en ridículo al pueblo panameño. Y como bien dice la nueva Embajadora de Estados Unidos, “esta no será nuestra última designación en Panamá”. Aquí todos tendrán que poner sus bardas en remojo, incluyendo a los cómplices de cada una de sus vilezas.
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Hoy por Hoy
26 ene 2023 - 05:04 AM
