¿Dónde están los delincuentes confesos que llegaron al país el pasado miércoles procedentes de EU para responder por otras acusaciones que tienen pendientes aquí? Nadie, salvo unos cuantos privilegiados, han podido verlos, gracias al hermetismo del Órgano Judicial, que les ha dado un tratamiento que dista mucho del que se le da a un criminal sin influencias políticas. ¿Qué los hace tan especiales, cuando un día después de su llegada nadie conoce el paradero de estos sujetos? Tan especial es el tratamiento que han recibido, que el Órgano Judicial envió a funcionarios –a esas horas de la noche, cuando ambos arribaron al país– para notificarlos de sus causas pendientes, un procedimiento que debieron cumplir en la sede del juzgado que lleva sus causas penales. ¿Alguien tiene dudas de lo torcida que está la justicia en Panamá? ¿Alguien cree que el Gobierno no cultiva amistades dudosas, incluso, criminales? El teatro montado el miércoles y ayer no fue espontáneo. Cada acto y detalle fueron cuidadosamente planeados y cumplidos al pie de la letra. Puede que los protagonistas de esta historia no compartan los colores de sus banderas, pero sin duda tienen el mismo ADN y les corre la misma sangre.
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Hoy por Hoy
27 ene 2023 - 05:03 AM