La recurrencia de los ataques a periodistas y medios en Panamá está en escalada y los esfuerzos para esconder su procedencia son tan mediocres como el mensaje que contienen. Los políticos suelen pagar call centers para aplaudir su exigua labor, pero también para atacar la credibilidad de todo aquel que adverse o critique su gestión, discursos y mensajes. La idea es restarle importancia a quienes los confrontan y pueden dejarlos en evidencia. Entre los que más son atacados figuran precisamente los periodistas, que son víctimas de mensajes y noticias inventadas, firmadas por personas muchas veces inexistentes, así como memes y videos. Son ataques cobardes, cuyos autores no cuentan con el valor necesario para dar la cara por sus patrañas. Y la labor de desacreditar no se limita a los gobiernos de turno, sino a exfuncionarios atrapados en su propia red de mentiras y delitos, que intentan desmarcarse de la crítica haciendo mal uso de las redes sociales. Sus ataques, por lo general, pretenden hacer ver que sus víctimas son iguales a ellos y por eso no tienen moral para criticarles. La sociedad debe aprender a distinguir sus intenciones, como ya muchos ciudadanos lo hacen, y desenmascarar a todos estos depredadores de la libertad de expresión.
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Hoy por Hoy
31 ene 2023 - 05:03 AM