El proceso de evaluación para quienes aspiren a la titularidad del cargo de juez o magistrado –a través de carrera– en el Órgano Judicial comenzará en julio próximo y se extenderá por un año. Hay aspectos que serán analizados y calificados para optar por el cargo: productividad, competencia, buenas prácticas judiciales, cumplimiento de normas éticas, disciplina, calidad de servicio, etc. Seguramente habrá jueces y magistrados que recibirán una buena evaluación, porque no todo está podrido en el Judicial, y esperamos que se haga justicia con esos buenos funcionarios. Sin embargo, no todas las historias son iguales. Hay una buena parte que deshonra el cargo. Se venden o pagan favores, por lo que la justicia en Panamá se ha ganado la mala fama de ser parcializada y es mal vista no solo localmente, sino en el extranjero. Ello explica por qué no salimos de esas listas negras o grises. Recientemente, hubo un fallo condenatorio contra un particular que resultó ser un operador que negociaba sentencias de la Corte Suprema. No cabe duda de que, en instancias inferiores, las cosas son iguales o peores. La justicia es el único pilar que puede poner fin a la creciente corrupción y es vital sanearla de sus peores enemigos: esos que propician la impunidad.
Hoy por hoy
18 abr 2022 - 03:10 AM