No es un secreto: nuestras cárceles son verdaderas escuelas de villanía; no existe la resocialización, mucho menos hay una reinserción en la sociedad de quienes han pagado sus delitos en esas cárceles, precisamente, porque salen mucho peor que cuando entran. El Gobierno es un completo fracaso, también en este asunto. Solo tenemos que recordar las fugas o la corrupción que reina en los reclusorios, que incluye desde meter teléfonos y satélites de contrabando hasta armas de grueso calibre, pasando por armas blancas y hasta drogas. Las armas luego sirven para eliminar enemigos o para asesinar custodios. En otras palabras, la corrupción de algunos elementos del propio sistema ha costado la vida de otros, incluso la de compañeros de trabajo. La tecnología para vigilar, prevenir o recabar inteligencia es absolutamente nula, no existe, porque al Gobierno poco le importa este tema o porque algunos vivarachos roban el dinero que podría servir para darle una segunda oportunidad a miles de panameños que se pudren en cárceles inhumanas. Esta administración tampoco cuenta con programas efectivos de prevención del delito y si sumamos a ello una justicia lenta y vulnerable, tenemos el cultivo perfecto para la proliferación de la delincuencia común y organizada. ¡Cuánta ineptitud y negligencia!
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Hoy por Hoy
15 feb 2023 - 05:03 AM