Las negociaciones entre el Estado y Minera Panamá estarían en un punto muerto desde hace semanas. Pareciera que las diferencias son insuperables, ya que ambas partes se acusan mutuamente de intransigencia. Desde ayer, las operaciones de la mina se encuentran suspendidas, ya que la empresa alega que, como no puede operar su puerto para exportar el concentrado de mineral, no hay espacio para almacenar. Ambas partes recurren a instrumentos de presión y, en medio, miles de trabajadores y proveedores sienten los efectos. Ahora bien, todos recordamos que en enero de 2022 se anunció un acuerdo, el mismo que 11 meses después fue repudiado por la minera. Si ya una vez lograron un entendimiento, ¿qué les impide ahora aparcar sus diferencias? ¿Qué pasó para que la minera cambiara de parecer y arriesgue toda su inversión? La empresa debe ser más específica y no mandar a sus trabajadores en la calle y a los medios, a fin de conmover a la contraparte y a la opinión pública. Tanto el gobierno, como la mina, deben entender que el bienestar del país y de sus habitantes es lo primordial y, de esa forma, hacer lo necesario para llegar a un acuerdo que beneficie a todos. Lo que no se puede es seguir perdiendo tiempo.
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Hoy por Hoy
24 feb 2023 - 05:03 AM