Los primeros aspirantes a la candidatura presidencial de los colectivos políticos que celebrarán primarias para ese cargo empiezan a oficializarse. Las primarias deberían ser el primer filtro para conocer las propuestas que harán todos estos aspirantes, de cara a nuestros problemas nacionales. Así, los ciudadanos podríamos calcular la seriedad de sus ideas con suficiente tiempo para tomar una decisión, basada en hechos e información relevante y calificada. No basta con describir los problemas cuando el diagnóstico ya lo conocemos. La sociedad necesita detalles: qué, cómo, cuándo y con quién lo harán. Ese debe ser el compromiso para evaluarlos. Pero en Panamá, las primarias no son ese primer filtro; lo que hacen los políticos –en vez de promover el debate abierto de sus propuestas– es prometer canonjías, contratos o comprar el voto de sus convencionales. Ese es el primer gran error de los políticos, pues ese método solo garantiza un gran autoengaño, pues no se elige al mejor, sino al que tiene más para comprar votos. Las primarias, en consecuencia, se han convertido en un espejismo, una estafa. Por eso, los comicios generales se convierten en lo que más ellos le temen: la hoguera de sus estúpidas vanidades.
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Hoy por Hoy
28 feb 2023 - 05:04 AM