Nuevo año lectivo, pero todo sigue igual. La “estrella” del Gobierno –la educación– es huérfana. No hay reformas ni avances ni voluntad ni diálogos ni propuestas ni esperanzas. El Gobierno condena a nuestra juventud a sufrir un círculo vicioso, preparándolos para ser empleados, en vez de emprendedores; para obedecer, en vez de crear; para ser dependientes, en vez de independientes. Nuestra educación está a décadas de distancia de una oferta académica acorde con el presente. Los educadores están tan desactualizados que a veces es mejor ser autodidacta. Hay mejores infraestructuras educativas, pero las necesidades intelectuales de los estudiantes están por encima. Una reforma educativa no tiene que ser completa al principio, pero sí hay que dar los primeros pasos, afianzar la base para adoptar las nuevas tendencias profundizar el conocimiento de nuestros docentes y luego sumar a los estudiantes para que reciban educación de vanguardia. Este es un país rico en muchos sentidos, pero desperdiciamos el talento porque pocos se interesan y el Gobierno es el principal obstáculo para una reforma. Así empezamos y así, seguramente, terminaremos: Otro año perdido.
Exclusivo
Hoy por Hoy
06 mar 2023 - 05:03 AM