Las deudas del Gobierno acumuladas por causa de subsidios y el bono solidario han puesto en peligro a negocios y comercios que acogieron estos programas de ayuda social, pero a los que ahora esta administración ignora irresponsablemente. Con ello, hay unos $60 millones en deuda que, si no se pagan, se seguirán sumando en detrimento de la empresa privada. Pero, de otro lado, no solo aumenta la deuda, sino que los criterios para mantener el bono solidario en momentos en que el mundo está a muy poco de salir de la pandemia son absolutamente cuestionables. Y es que no hay una justificación válida para mantener este subsidio, porque el criterio que prima es el proselitismo y el clientelismo. En los primeros meses de la pandemia, era comprensible repartir ayudas económicas a las familias que habían quedado desamparadas, pero ahora, cuando todas las actividades económicas están abiertas y hasta hubo carnavales, no tienen razón de ser. Lo mismo ocurre con el subsidio al combustible, que se creó para que durara tres meses y en julio va a cumplir un año, porque las autoridades no están pensando en el país, sino en la conveniencia de mantenerlo con fines electorales. ¿Hasta cuándo seguirá este paternalismo que enferma y corrompe nuestra sociedad?
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Hoy por Hoy
10 mar 2023 - 05:03 AM