Si bien la pandemia afectó casi todas las actividades del país cuando no había vacunas, lo cierto es que no hay excusas para que, por combatir una enfermedad, se hayan descuidado las medidas de prevención de muchas otras, como ocurrió con la malaria, cuyos casos se han disparado desde entonces. El Ministerio de Salud dejó de fumigar o fumigó con productos cuya efectividad no había sido comprobada. Incluso, la entidad admite que no hubo presupuesto para la fumigación porque todo era para combatir el covid, nada más alejado de la verdad, porque lo que también hubo fue negociados en los que unos bribones se hicieron millonarios, gracias a la escandalosa generosidad gubernamental que veía con buenos ojos el atraco del que era víctima el sistema. Hoy, como consecuencia de ese descuido, hay miles de casos de malaria, cuando antes eran unos pocos cientos, localizados principalmente en áreas de poblaciones marginadas, como las de los indígenas, que no solo sufren una pobreza galopante, sino de un olvido intolerable. Hoy la enfermedad también toca las puertas de ciudades, donde hay mucha más población. Y ahora tenemos dos problemas: covid y malaria. ¡Absurdo!
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14 mar 2023 - 05:03 AM