El director de la Caja de Seguro Social (CSS) ha empezado a ver conspiraciones en las críticas que se le hacen en su contra, asegurando que hay una campaña de desprestigio contra él para cambiar el modelo de gestión de la institución a fin de privatizar la CSS. El propósito es “dañar la reputación de los que aquí estamos” para introducir el nuevo modelo, aseguró en un comunicado. Si le parece poco las licitaciones ajustadas para que no haya competencia; la escasez o falta absoluta de medicamentos; los problemas financieros, así como los usuales, ahora se suma la ausencia de controles, cuando, luego de cinco meses, el director admite que se han “extraviado” miles de dosis de fentanilo. Si en algo hay desprestigio es la opinión que ellos mismos generan con su probada ineptitud e incompetencia. El cambio del modelo de la CSS solo existe en su imaginación, tan penosamente escasa como sus ideas para solucionar los acuciantes problemas de la institución. Lo más inteligente que podría hacer el director de la CSS es exigir cuentas y destituir a los responsables del hurto y luego presentar su renuncia. Pero, para hacerlo, se requiere de decencia y vergüenza profesional y de eso, en la jerarquía de la CSS, hay menos que medicinas.
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21 mar 2023 - 05:03 AM