Un contendor oficioso (mas no oficial) en las últimas elecciones internas de Cambio Democrático (CD) ha salido vapuleado, aunque ahora quiera guardar distancia de la contienda, porque aunque sus títeres logren alzarse con la victoria, su derrota es más que evidente. Atrás quedaron esos alardes de egocentrismo, atribuyéndose una victoria abrumadora, pues se ha desbaratado el espejismo que había creado a su alrededor y ahora quiere disimular sus errores. Este ha sido su primer gran fracaso político del actual quinquenio, porque esta era su carta de presentación para las elecciones de 2024. Él, su “proyecto”, sus aspiraciones presidenciales y sus zombis han perdido fuerza y algunos ya hasta empiezan a darle la espalda. Lo sucedido es, dentro de todo, esperanzador para el país, ya que no hay que olvidar la clase de gobierno que presidió y los casos judiciales que acumuló y cómo hizo trizas la institucionalidad. Tampoco debemos olvidar cómo ha pretendido desprestigiar al Tribunal Electoral, sus autoridades y herramientas. El mensaje está claro: ni él ni sus empleados tienen el respaldo ni la influencia política que nos querían hacer creer.
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Hoy por Hoy
23 mar 2023 - 05:04 AM