La Caja de Seguro Social (CSS) cuenta con una estructura de supervisión formal, pero totalmente maniatada, puesto que hay fuerzas que manejan la institución tras bambalinas y es ahí donde está el verdadero poder. El director general de la institución está lejos de responder a la junta directiva, ya que se entiende directamente con ese poder que trata de esconder sin éxito, pues en cada pasillo el nombre de un diputado bocatoreño se cuela entre los susurros de temerosos funcionarios que saben quién es el que verdaderamente manda en la CSS. En consecuencia, la mayoría de la junta directiva se opone a reformar la CSS, pues como está sirve a los mejores intereses de pillos sinvergüenzas, en detrimento de los desesperados asegurados. El director general responde gustoso a esos poderes y no teme decirlo en voz alto: “No voy a renunciar”, afirmó, cuestionado por periodistas sobre el hurto de más de 19 mil dosis de fentanilo, información que la junta directiva de la CSS conoció por los medios de comunicación. Así se maneja una institución a punto de quebrar por el poco importa de inhumanos diputados que les da igual que alguien muera por falta de medicinas o citas médicas. Lo importante para ellos es hacer negocios y llenarse los bolsillos con dinero del pueblo que dicen representar.
Exclusivo
Hoy por hoy
26 mar 2023 - 05:03 AM