La junta directiva de la Caja de Seguro Social (CSS) tiene 11 miembros, dos de los cuales –que son representantes del sector privado– pidieron, sin éxito, separar al actual director de la institución, que abiertamente los insultó cuando se negó a informarles sobre el hurto de miles de ampollas de fentanilo, un hecho gravísimo del que la junta directiva se enteró por los medios de comunicación, cinco meses –al menos– después de que este funcionario conociera el hecho. En esa junta directiva están los ministros de Salud y de Economía y Finanzas, y un representante de los profesionales y técnicos de la salud, cuatro de los trabajadores –uno de los empleados públicos y tres de la empresa privada–, uno de los pensionados y jubilados –todos nombrados por el Ejecutivo– y tres de los empleadores (elegidos por el Consejo Nacional de la Empresa Privada). Salvo los que pidieron la separación del director, nos preguntamos, ¿con quién está la fidelidad del resto de la junta directiva? Es evidente que no es con los asegurados ni jubilados ni empleados. Su actitud solo provoca que este director haga su real gana, sin importar las consecuencias ni la opinión de la junta directiva. Esta inadmisible sumisión es una afrenta a quienes supuestamente representan en ese cuerpo colegiado.
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Hoy por Hoy
30 mar 2023 - 05:03 AM