Los primeros lugares entre los candidatos conocidos como de “libre postulación” representan la desvirtualización de la figura del “independiente”, con la que los ciudadanos podían identificarse si buscaban a una persona que no respondiera a un partido, es decir, alejada de esos políticos sin escrúpulos que le dan una pésima imagen al servicio público. Los “independientes” que hoy pretenden ser candidatos presidenciales han salido precisamente de esos partidos políticos; algunos todavía están ahí. La libre postulación es para ellos la oportunidad de lograr sus propósitos sin pasar por una elección interna en sus colectivos y, en algún caso, es también la manera de dividir al electorado para favorecer a sus propios colectivos. Y los perjudicados serán, una vez más, los electores, pues es más que seguro que esos que salgan electos responderán a los intereses de sus colectivos, olvidando –como siempre– a los que dicen representar. Como si fuera poco, lo que hacen desde las trincheras partidistas ahora lo trasladan al escenario de los independientes, es decir, lo que tocan, lo dañan, pues no hay un interés genuino: solo uno ilegítimo en la mayoría de los casos. En las siguientes reformas al Código Electoral habrá que crear el verdadero concepto de independencia, impidiendo que se desvirtúe como lo está hoy.
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01 abr 2023 - 05:03 AM