A poco más de un año para las elecciones, el panorama político está confuso, dado que las alianzas no están definidas. Las negociaciones parecen avanzar lentamente y los mensajes que recibimos los electores de los posibles candidatos son erráticos. Pocos panameños albergan dudas o son ajenos a la importancia de los próximos comicios, pues aquí nos jugamos, incluso, nuestro sistema democrático. De ahí que las negociaciones deben ser cuidadosas. Los candidatos deben tener metas sobre las cuales elaborar una estrategia de negociación, si es que están considerando una alianza. Pero de lo que no pueden escapar es de los principios, esos que serán su brújula en lo que se propongan o hagan. Los electores debemos tener muy claro las motivaciones de un candidato, y eso nos los da los principios de los aspirantes a la Presidencia de la República. En ello no debe haber confusión ni condiciones ni conveniencias ni dudas y mucho menos hipocresías. La rectitud es la que cincela principios sólidos e inflexibles. Cualquier genuflexión, por pequeña que sea, da paso a la duda y al desconcierto. Es hora de que los candidatos empiecen –ya en serio– a mostrarnos de qué están hechos: si los rigen los principios o las conveniencias.
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02 abr 2023 - 05:07 AM