Las protestas en La Chorrera son la consecuencia de tener funcionarios notablemente incompetentes y un gobierno indiferente con los problemas de la población. Es el hartazgo no solo por el agua, sino porque en Panamá nada funciona: la Caja de Seguro Social es una cueva de trogloditas; el Ministerio de Obras Públicas tiene destruidas las carreteras, avenidas y calles de todo el país; la seguridad ciudadana es un mito; la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos es inoperante; la Asamblea Nacional hace leyes a la medida de sus miembros, para satisfacer sus intereses y fomentar la impunidad de sus fechorías; el servicio de recolección de basura es una vergüenza; las compañías de electricidad son abusivas e ineficientes, pero sus dueños se llenan los bolsillos inmerecidamente; el transporte público es deficiente; la insalubridad es igual para todos, menos para los funcionarios que corren atenderse en el extranjero; el Ifarhu y la Anati están al servicio de la política y los políticos; la Contraloría sirve tanto como un puente roto, y los ciudadanos ganan menos, pagan más y no hay nuevas oportunidades laborales. Así está todo. Entonces, ¿de qué valen las intermediaciones, las mesas de diálogo y las promesas de campaña, si nada cumplen?
Exclusivo
Hoy por Hoy
05 abr 2023 - 05:03 AM