Si en el Gobierno se pagara por productividad, la mayoría de los funcionarios ganaría, literalmente, centavos o quizá unos pocos dólares, pues el país y sus habitantes están sumidos en el abandono; los proyectos prometidos no se han hecho y lo poco que han podido acometer es de una calidad realmente cuestionable. Los diputados de la Asamblea Nacional están en esta lista de servidores con cuestionables números. Hay diputados que no aparecen ni por las comisiones de trabajo ni por el pleno legislativo, dedicados a actividades que nada tienen que ver con su función constitucional de legislar. Esta semana, con la discusión del proyecto de extinción de dominio de bienes ilícitos, ocurrió algo inaudito: la mayoría sí estaba en el recinto de la Asamblea, pero no le dio la gana de ingresar al pleno y así deliberadamente impedir el quórum reglamentario. El reglamento interno de la Asamblea contempla el descuento del salario por las ausencias injustificadas, pero, ¿alguna vez se le ha aplicado a un diputado? Si es así, ¿por qué esta información no se hace pública? Y lo peor está por venir, ya que la inmensa mayoría está buscando votos para garantizar su reelección; otros ya tienen la postulación asegurada y no tienen que ir a primaria, pero invierten tiempo acompañando al precandidato presidencial de su preferencia, y unos cuantos están buscando firmas por la libre postulación, incluso en el interior del país. En resumen, vamos a pagarles por un trabajo que ni hacen ni les interesa.
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30 abr 2023 - 05:03 AM