La descripción que ha hecho un contendiente sobre las recientes elecciones en las que fue reelecta la rectora de la Universidad Nacional Autónoma de Chiriquí (Unachi) es lo más parecido al régimen de terror y juega vivo que tenía instaurado un antiguo rector de otra univerdidad (la de Panamá), quien arreglaba nombramientos y ascensos previo a la elección en las que él participaba. La actual rectora de la Unachi parece haber aprendido las lecciones de bajeza –con nota sobresaliente– a juzgar por los métodos empleados en estas elecciones. Con un salario que duplica el del presidente de la República, ha implantado en la Unachi un ambiente de antro, de bar barato, en el que la prioridad no es la educación de los estudiantes, sino satisfacer sus ansias de figuración y el manejo de un presupuesto de casi $100 millones anuales, muy superior al de entidades como la Defensoría del Pueblo, la Procuraduría de la Administración, hospitales públicos y hasta varios ministerios. La suma de poder, dinero y codicia da como resultado funcionarios como esta rectora, que se comporta como el político más rancio del país. Lo malo es que sus prácticas nefastas pueden ser emuladas. Por donde se mire, esta señora es el peor ejemplo para nuestra juventud.
Exclusivo
Hoy por hoy
07 may 2023 - 05:04 AM