El Consejo General Universitario (CGU) de la Universidad Autónoma de Chiriquí (Unachi) –que actúa como brazo ejecutor de la recién reelecta rectora de esa casa de estudios– es una vergüenza y una amenaza contra la libertad de pensamiento y expresión. Se ha atrevido a amenazar a un decano y docente -cuyo pecado fue enfrentarse a la rectora en las pasadas elecciones y expresar públicamente lo que piensa- con echarlo de esta institución, porque en sus entrevistas con los medios de comunicación se ha expresado no contra la Unachi, sino contra su rectora y el perverso sistema que hace que se mantenga al frente de esta universidad pública y donde sus adláteres reciben salarios de primer mundo y nombran a su parentela como si fuera una finca familiar. Si una universidad es para debatir, para innovar, para investigar y, sobre todo, para enseñar, basada en la libertad de cátedra, ¿de dónde saca el CGU de la Unachi que la disidencia está prohibida o que la pueden prohibir? La censura no debe ser para el que cuestiona, sino para los cuestionados, cuya vergonzosa actitud solo encuentra parangón con la de dictadores que no soportan la verdad incómoda. Quienes deberían irse son ellos, indignos representantes de la academia.
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Hoy por Hoy
13 may 2023 - 05:01 AM