No parecen ser coincidencias las recaídas del expresidente Ricardo Martinelli, por supuestas enfermedades. Más bien revelan un patrón, ya que parecen estar perfectamente sincronizadas con las fechas de los juicios de sus procesos legales. Cada vez que el exgobernante debe acudir a una audiencia, nunca falta alguna dolencia, una cirugía o un certificado médico, con la nada velada intención de ausentarse de los juicios y así dilatar sus procesos judiciales. Parece que su equipo de defensa no solo está compuesto de abogados, sino también de médicos, dispuestos a jurar que este imputado está a punto de viajar al más allá si alguna vez es obligado a acudir ante un juez. El Órgano Judicial ha sido flexible, generoso y complaciente con este sujeto que, cuando no tiene un juicio en agenda, brinca, baila, canta y rumbea como pocos. Su actitud es claramente un desafío a jueces, magistrados, fiscales y al país entero, quienes soportan estos comportamientos sin que haya alguien que ponga fin a tantos abusos. Y Martinelli, además, no esconde nada: la burla está a la vista, pues no tiene problemas en jactarse de sus actuaciones escénicas en las redes sociales. Y si es verdad que su salud está tan comprometida, no debería siquiera considerar postularse para un cargo que demanda tanta entrega y compromiso.
Exclusivo
Hoy por Hoy
19 may 2023 - 05:03 AM