Cuando se toman bandos en la política, hay que asumir que se debe pagar el precio. Y eso es lo que está pasando entre el Ejecutivo y la Asamblea Nacional, donde los ganadores de la última contienda electoral interna del PRD están haciendo un pase de factura a quienes no los apoyaron. Los que perdieron no es que sean unos santos, todo lo contrario, hicieron descaradamente uso de su cargo en el Gobierno para desviar recursos del Estado a fin de reclutar adeptos, para su acostumbrado clientelismo. Así que lo que veremos en la Asamblea Nacional –donde está el bando ganador– no es un acto de rendición de cuentas, aunque los diputados quieran hacerlo pasar como tal. Es, de hecho, un acto de venganza entre bandos, cuyos miembros se disputaron los fondos estatales para sus propósitos partidistas. El clientelismo se apoderó del Ifarhu, del programa Capital Semilla, de la Descentralización y de la planilla del Estado para conseguir los votos. Ahora, los perdedores son citados para hacerlos pasar por el escarnio público, ridiculizarlos y, sobre todo, enviarles un mensaje claro de quienes son los que realmente mandan en el gobierno. En otras palabras, las citaciones de funcionarios a la Asamblea Nacional no es otra cosa que una pelea de maleantes.
Hoy por hoy
26 may 2022 - 05:00 AM