Mientras los políticos del Gobierno se dan la gran vida derrochando cientos de millones de dólares de la “descentralización paralela”, en áreas de la metrópolis, así como en el interior del país, hay más de un cuarto de millón de personas que no tienen un plato diario de comida, situación que se agrava en zonas rurales y comarcales. Nadie ha dado una explicación sobre el uso de esos fondos, ni siquiera aquellos que han recibido millones, gastados misteriosamente sin que el contralor haya movido un dedo para investigar el destino final de ese dinero. Es muy evidente que los políticos que ahora quieren repetir o los que buscan escalar en cargos de elección popular les importa un comino la suerte de sus compatriotas más desfavorecidos: ellos solo son peldaños para apoyar sus pies mientras ascienden en busca del Tesoro Nacional. No les importan sus problemas ni su seguridad o si comen o no, si se educan o no, si tienen trabajos dignos o no. A ellos les da igual, porque en sus mentes y en sus actos, ellos son primero que nadie. No importan primarias ni elecciones generales mientras los mismos sinvergüenzas sean los elegidos. Por eso es que estamos a punto de ser una democracia fallida.
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Hoy por Hoy
12 jun 2023 - 05:05 AM