El presidente de la República –paciente del MD Anderson Cancer Center, en Houston, Estados Unidos– sabe lo que es una enfermedad que, bien atendida, puede mantener a pacientes fuera de peligro o llevarlos a la muerte si no reciben los cuidados o tratamientos adecuados. No todos los panameños tienen el privilegio de recibir atención de primer mundo, pero al menos merecen que se les trate con dignidad. El único instituto público especializado en cáncer en Panamá –léase bien, el único– está a punto de colapsar: no tiene medicinas ni siquiera para pacientes en metástasis ni puede atenderlos a todos, por lo que ha empezado a enviarlos a casa; tampoco tiene presupuesto suficiente para operar todo el año. Incluso, la construcción de una nueva sede ha sido pospuesta múltiples veces. Pero ni siquiera por empatía, el gobernante ha hecho algo por esos pacientes. En cambio, ha destinado centenares de millones en la “descentralización paralela” para que funcionarios de la peor ralea y buenos para nada busquen la reelección. Hay gente muriendo y familias sufriendo, mientras ellos–borrachos de poder– le lanzan monedas al Oncológico, pero malgastan millones que pueden salvar cientos de vidas. ¿Cómo sus conciencias les dejan dormir cada noche?
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Hoy por Hoy
15 jun 2023 - 05:00 AM