En los meses que anteceden la salida del actual gobierno, se ha desatado una ola de solicitudes para repartir lo que queda del país, incluyendo sus mares y costas. Concesiones areneras en Portobelo –que desde ahora se advierten desastrosas para el entorno marino y terrestre–, canteras en Chiriquí y explotaciones mineras en Azuero y Colón. Todo frente a nuestras narices, pero como la repartición del país ya es parte del paisaje cotidiano, pasa inadvertida, salvo algunas voces que aisladamente advierten sobre las consecuencias. Esas concesiones posiblemente quedarán en manos de empresarios allegados al gobierno, como la cantera en Chiriquí, la mina en Cerro Quema o las concesiones areneras en Colón, cuyos verdaderos solicitantes no se conocen, lo cual hace que todo esto sea más sospechoso. ¿Hasta cuándo soportaremos que unos cuantos acaparen el patrimonio de todos nosotros a cambio de migajas? El Estado recibe centavos y los beneficiados, millones de dólares. Panamá necesita reformas profundas para lograr un equilibrio, en el que los recursos sean mejor distribuidos, y no este desbalance en el que los menos favorecidos seguirán siendo víctimas de esta infinita espiral de injusticias.
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17 jun 2023 - 05:05 AM