El actual titular de la Contraloría General de la República parece responder a los intereses de los diputados beneficiados con los dineros de la “descentralización paralela”, pues los panameños seguimos sin saber el destino final de esos fondos. La ineptitud de este funcionario raya en la complicidad. ¿Cómo es posible que desaparezcan del Tesoro Nacional más de $200 millones y nadie se hace responsable de nada? La Contraloría pasó de ser un ente de control a una institución controlada, pasó de ser un mazo a un guante; de dar órdenes a pedir permiso. Este contralor es, sin ninguna duda, el peor de todos los tiempos, incluidos los de la dictadura que, al menos, en aquel entonces, cuidaban la imagen de la institución. Pero el actual, ha entregado la Contraloría a las mafias políticas; ladrones de cuello blanco que actúan en abierto desafío a la autoridad y la opinión pública. Este señor ha dejado de representar al pueblo y, en consecuencia, debería renunciar, pero sabemos que no lo hará, porque para hacerlo hace falta cumplir requisitos que dudamos que este señor tenga: dignidad, respeto, amor propio y la mayoría de las cualidades de un caballero. Su nombre quedará plasmado en la galería del descrédito y la ignominia.
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Hoy por Hoy
19 jun 2023 - 05:03 AM