El Ministerio de Obras Públicas, tras que ha desarrollado una labor nada elogiosa en el mantenimiento y construcción de calles y carreteras, ahora se da el lujo de elegir a los amigos del poder para que hagan estas obras, a través de licitaciones que no hay que tener un doctorado para darse cuenta de que están más arregladas que dados con plomo. No dejan nada al azar porque, de la misma manera que se hizo con Odebrecht, los ministros de hoy se aseguran de beneficiar a las nuevas empresas poniendo condiciones absurdas en el pliego de cargo, condiciones que solo pueden cumplir las empresas de los amigos, como, por ejemplo, tener canteras en las cercanías de los proyectos, con lo cual nos damos cuenta de que, además de conceder o pagar favores, les dan concesiones de cantera. Todo esto no es más que llana sinvergüenzura; que todo lo que hacen es en su beneficio o para terceros allegados, que tampoco hay que tener gran intelecto para deducir cómo se pagan esos favores. No en vano entran al gobierno quebrados y salen multimillonarios, con apartamentos de $2 millones y convertidos en pseudo empresarios con plata robada, pero dándose ínfulas de grandes señores cuando ni para jornaleros sirven.
Hoy por hoy
20 jun 2023 - 05:03 AM