En un comunicado divulgado esta semana, el diputado Tito Rodríguez, del Molirena, ha hecho escandalosas revelaciones y reconoce que por años le ha mentido al país y jugado con la opinión pública. Entre otras cosas, Rodríguez admite que son infundadas todas esas denuncias que presentó contra funcionarios y políticos del Molirena (que seguramente no son mejores que él, pero eso ya no importa); simplemente, eran parte de la campaña que emprendió en su momento, para desprestigiar a sus entonces rivales. Incluso, graciosamente reconoce haber presentado denuncias criminales ante la Fiscalía Anticorrupción y otras antes el Tribunal Electoral, por simple diversión, porque se le ocurrió que así podría acomodarse mejor, con lo que admitió, consecuentemente, haber cometido delitos. Ese comunicado tiene varias lecturas. La primera es que el diputado, en un arranque de honestidad, confiesa públicamente sus pecados y delitos. La otra –más probable– es que le torcieron el brazo hasta inmolarse, a cambio, probablemente, de tener la oportunidad de presentarse a la reelección como candidato por ese partido o fue objeto de chantaje. De cualquier forma, para quienes estamos al margen de este asunto, este diputado ya no es confiable, aun cuando diga la verdad, porque no podremos diferenciarla de sus engaños. Quizá lo sospeche, pero aquí se lo corroboramos a Rodríguez: nadie le cree a un mentiroso. En otros lares, su carrera política estaría acabada. Aquí, eso se sabrá el próximo 5 de mayo.
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Hoy por Hoy
25 jun 2023 - 05:02 AM