Los vicios de la politiquería desvían cientos, incluso, miles de millones de dólares para un sistema perverso, en el que la gente con menos posibilidad de surgir es condenada a vivir por generaciones en la pobreza porque el progreso nunca los alcanza. Carecen de educación y la que reciben es de la prehistoria; no cuentan con servicios públicos porque la planilla del Estado devora el dinero de las inversiones. Millones se van al financiamiento de los partidos políticos, pero su oferta electoral es una vergüenza: incompetentes e incapaces, cuyo único propósito es el robo. Las obras –muchas mal hechas, innecesarias o de pésima calidad– son la excusa para la coima. Ni un real para mejorar la educación y la salud no tiene nada que envidiarle al tercer mundo. Pero dinero es lo que sobra; lo dice el crecimiento económico, pero usado para satisfacer la insaciable voracidad de hienas y lobos disfrazados de ovejas. Su prioridad nunca es la gente ni sus necesidades, es alimentar esos vicios que les permiten perpetuarse en el poder. ¿Ejemplos? No hay para nombrar nuevos médicos, pero en la planilla del Gobierno hay miles de “promotores” –que ni sabemos qué hacen– o la “descentralización paralela” para la política. Y nos dicen que no hay plata. ¡Cínicos!
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Hoy por Hoy
26 jun 2023 - 05:03 AM