Un dicho que se repite con mucha frecuencia en Panamá es que justicia tardía no es justicia. Y eso es lo que reciben los pacientes de la Caja de Seguro Social (CSS) envenenados con dietilenglicol de parte de nuestro Órgano Judicial. Desde hace más de quince años, los pacientes están a la espera de que paguen las indemnizaciones que corresponden por la negligencia en la que incurrieron funcionarios de esta entidad en la fabricación de medicinas para uso de los asegurados. Lo peor es que no todos gozarán de la anhelada justicia que reclaman, porque en estos quince años, tras graves envenenamientos, decenas de pacientes perdieron la vida sin haber visto un gramo de solidaridad o un centavo de indemnización. Es la hipocresía de nuestras autoridades, que aseguran que sí les importa la suerte de las personas envenenadas, cuando sus acciones dicen todo lo contrario. Causa dolor y vergüenza que la justicia no sea diligente y la CSS no asuma de una vez por todas su responsabilidad en los daños que causaron sus medicamentos a cientos de personas que confiaron en la calidad de sus medicinas, cuando lo que recibían era un fulminante veneno que arruinó sus vidas. ¡Basta de excusas y afronten su responsabilidad!
Hoy por hoy
29 may 2022 - 05:00 AM