El contralor de la República dijo este fin de semana que pedirá rendición de cuentas a las juntas comunales que recibieron fondos de la llamada “descentralización paralela”. El funcionario debe suponer que la sociedad panameña es tonta, pues lo que nos debe este funcionario sobre este tema no son explicaciones, sino auditorías que, por cierto, ya está tarde para pedirlas, a fin de saber el destino de los cientos de millones que le dio el Gobierno a representantes y alcaldes de todo el país. Y es que con ese dinero se habría pagado buena parte del nuevo Instituto Oncológico Nacional, que sufre un colapso por falta de camas, instalaciones y medicinas. Décadas esperando que el Gobierno obtenga el dinero para esta obra, pero que nunca conseguirá si sigue derrochándolo para que políticos corruptos, sin escrúpulos y completos ineptos puedan tener oportunidad en las elecciones. El contralor no hace más que justificar lo que a todas luces es simple corrupción. La omisión de sus deberes en este asunto lo convierte en cómplice del malgasto. Pacientes de cáncer mueren por falta de atención y medicinas, pero, habiendo dinero, el Gobierno le da prioridad a la reelección de políticos que son la mayor vergüenza de este país.
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Hoy por Hoy
03 jul 2023 - 05:06 AM
