Ya no es uno, sino dos los expresidentes designados corruptos por el Gobierno de EU, y ambos son acusados en el caso Odebrecht. Los dos han manchado la imagen y buen nombre de Panamá, por lo que ninguno de los dos merece contemplaciones a la hora que les caiga el peso de la ley por ese despliegue de corrupción del que habrían tomado parte con una de las empresas más impresentables del planeta.
Esta nueva designación de corrupción anunciada por el secretario de Estado de EU dice mucho de la participación del expresidente Juan Carlos Varela en el esquema de perversión de Odebrecht, de la que tampoco escapó el expresidente Ricardo Martinelli, cuyos hijos lo delataron en EU, al tiempo que fueron condenados en ese país por delitos derivados de la corruptela de Odebrecht, mientras, en Panamá aún seguimos esperando el juicio.
No debe ser sorpresa esta nueva designación, pues el propio acusado confesó haber recibido el dinero sucio de Odebrecht para financiar sus campañas. Ambas designaciones son una advertencia a los gobernantes de hoy, que triangulan recursos del Estado para los mismos fines que estos dos expresidentes, quienes han recibido lo que se merecen, al menos, desde el extranjero.