La Asamblea Nacional cuenta con un reglamento interno que, además, es ley de la República. Se supone que los diputados deben ser los primeros en cumplir con lo que establece, pero lo atienden cuando les da la gana y casi siempre lo interpretan a su modo, solo para acomodarse, sin importar si con ello violan su espíritu y preceptos. Si este reglamento permite la conformación de una nueva bancada, ¿por qué esa férrea oposición del PRD, al punto de enfrentarse a la propia ley que los regula? Es que esta nueva bancada va en contra de sus intereses y perjudica esa alianza no escrita con otro partido, cuyo líder fue otrora uno de sus más férreos y confesos enemigos. Y como saben que lo que están haciendo riñe con la ley, están acomodando a sus fichas a la carrera, en las comisiones legislativas mas relevantes, para que cuando le toque abrir la puerta a la nueva fracción, ya no quede nada que repartir. El PRD sigue comportándose como una banda de forajidos que aplica su propio código, que no es más que el de una pandilla. Sus acciones van encaminadas a mantener su hegemonía a como dé lugar. No en vano se ha ganado un apodo poco honorable, pero que se ajusta a su naturaleza autoritaria y déspota: la aplanadora. Cambian los actores, pero no su deleznable actitud.
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21 jul 2023 - 05:03 AM