En el juicio del caso New Business, la fiscalía presentó a un perito que analizó las operaciones financieras y las transacciones bancarias que dieron lugar a las condenas de varios individuos, entre ellos, un expresidente de la República. Lógicamente, la defensa intentó desacreditar el contenido de su análisis, pero también quiso desprestigiarlo a él, como persona y como profesional. El perito fue interrogado por 12 horas, durante dos días, por los fiscales y los abogados defensores, los cuales intentaron confundirlo. El ardid no funcionó; por el contrario, sin su análisis, no habría sido posible conseguir las condenas. Este subcomisionado probó también la importancia de contar con personal especializado para facilitar el análisis de estos casos; de dotar de fondos, recursos humanos, herramientas tecnológicas y hasta capacitación en comunicaciones, para permitir un trabajo ágil y preciso. Parte de los dineros que son incautados a través de estos procesos debería ser utilizado para los fines mencionados, en vez de ingresarlo al Tesoro Nacional para que otros –igual que los condenados– pueda malgastarlo. O para decirlo con más precisión: que el dinero cambie de manos entre delincuentes. Hace falta legislar sobre esos dineros a fin de usarlos como inversión judicial y que no terminen en el bolsillo de los delincuentes de turno.
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22 jul 2023 - 05:02 AM