Las elecciones internas de los partidos políticos –que se pagan con fondos estatales– han costado millones de dólares. Y si examinamos esos gastos, descubriremos que estas primarias han sido exageradas. En primer lugar, hay partidos que contaban con candidatos a los que habría sido más fácil y barato elegir por aclamación, pues no tienen o tuvieron contendientes o los que tenían solo era para cumplir un requisito o, visto desde ojos inquisidores, se hicieron para que sinvergüenzas gozaran de fuero penal electoral. Pero, además, con el pretexto de que serán negociados en las alianzas, todos los partidos políticos han reservado una buena cantidad de espacios, con lo cual, teóricamente, han debido bajar los gastos, pero vemos que fue poco o nada. En tercer lugar, tenemos que en buena parte de la oferta electoral de esos partidos están los mismos que ahora, esos que muy pocos quieren, porque su desempeño ha sido ineficaz o corrupto o ambos. Y, para colmo de males, muchos de los que aspiran por primera vez al cargo no tienen mucho que ofrecer. Es decir, pagamos elecciones de primera para recibir candidatos de cuarta y quinta categoría. ¿Eso no es malgastar el dinero que tanto se necesita?
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Hoy por Hoy
22 jul 2023 - 05:02 AM