La abultada planilla del Estado sigue siendo preocupante. Si bien hay una recuperación de la economía y que han caído unos cuantos contratos de eventuales –que suma menos de $1 millón– el Gobierno sigue destinado montos exorbitantes para costear una planilla que durante la pandemia hubo que financiar contrayendo deuda. El Gobierno ha sido un gran irresponsable, no solo con el tema de nombramientos inmerecidos, sino en el monto destinado para pagar por servicios que en muchos casos son inexistentes. Se trata de cumplir promesas clientelistas más que cubrir las necesidades del Estado. Son cientos de millones que podrían usarse en inversiones –y en generar nuevas fuentes de empleo– en vez de derrocharlo en gastos que no tienen justificación, como por ejemplo, el derroche del que hace la Asamblea o los gastos –que aún desconocemos– de la “descentralización paralela”. Es evidente que el Gobierno nos debe explicaciones, y ello incluye al contralor, quien ha autorizado estos gastos, seguramente al tanto de su injustificada necesidad. El tema de las planillas y presupuestos abultados debería ser objeto de debate entre los candidatos presidenciales, pues de ninguna manera esta situación es sostenible.
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Hoy por Hoy
26 jul 2023 - 05:00 AM