Hoy se cumplen once años del intento de una empresa –cuyo dueño y su empresa enfrentan varios procesos penales– de impedir la circulación de los periódicos de este medio de comunicación.
Frente a la mirada del responsable del bloqueo, varios de sus camiones fueron estacionados en las entradas y salidas de las instalaciones, con el propósito de impedir que los periódicos fueran distribuidos. En medio del caos, el presidente de la República se presentó en estado de ebriedad para una supuesta intermediación, cuando no nos cabe ninguna duda de que –dada su cercanía con el dueño de la empresa– él estaba al tanto de todo.
No fue un incidente menor, pues impedir la circulación de un medio es atentar contra la libre empresa y la libertad de expresión. En agosto de 2024 se cumplirán doce años, con un nuevo presidente, y esperando que el responsable de aquella intentona pague por ello.
Son estas cosas, precisamente, las que nos deben poner a pensar sobre la elección del mejor candidato presidencial y su equipo de gobierno, incluidos diputados. Un compromiso real con la libertad de expresión y la transparencia debe ser requisito indispensable para ser el próximo presidente de la República.