Nada menos que una fiesta de cumpleaños, con música bailable, bufete, alcohol, luces, un dulce para cantar Happy Birthday y hasta una pistola de bengala, fue celebrada por privados de libertad de la cárcel Nueva Esperanza, en Colón. Toda la juerga quedó documentada porque uno de los participantes grabó con su celular y compartió los videos con sus contactos. Y como si los únicos responsables fueran ellos, el cumpleañero y su círculo cero han sido trasladados a otro penal, “como medida disciplinaria”. Ese es el castigo. Las autoridades no tuvieron problemas en identificar rápidamente a los que gozaron de la farra, pero un comunicado oficial informa que se ha abierto una investigación a ver si descubren quiénes son los custodios involucrados. Hay que ser descarado para informarle eso al país, cuando una parranda como esa no habría sido posible jamás sin la ayuda y complicidad del personal que permitió el ingreso de toda la parafernalia. O quién sabe: capaz que la bengala, el alcohol y el celular que lo filmó todo ya estaban ahí adentro y solo hubo que ingresar las viandas. Cuesta creer que esas bandejas entraron a escondidas, porque todo se veía muy bien acomodado y adornado hasta con perejil. Si el ministro de Gobierno y el director del Sistema Penitenciario tuvieran un poco de vergüenza, ya se habrían ido para su casa.
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05 ago 2023 - 05:03 AM