En acto solemne celebrado ayer, el Tribunal Electoral (TE) convocó oficialmente los comicios de 2024 para elegir al presidente de la República, diputados, alcaldes y representantes de corregimiento. Esta es una puerta bastante ancha, pues, en algunos casos, no faltarán los oportunistas que, al amparo de fueros electorales, tratarán de evadirse de la justicia, situación a la que los magistrados del TE le pueden poner un alto definitivo si son respetuosos de los procesos judiciales en contra de personas que buscarán ese refugio mediante candidaturas y procesos electorales internos y externos. Esperamos que el TE corrija el rumbo y, a la vez, preste mayor atención al tema del clientelismo electoral, tanto con fondos privados, pero, en especial, con fondos del Estado. Si el papel del TE es garantizar la pureza del sufragio, su deber es escarmentar a quienes, mediante el comercio del voto, quieran llegar por esa vía a los puestos de elección popular. El TE y sus dependencias no pueden mirar hacia otro lado cuando es evidente el uso de recursos oficiales para alcanzar estos cargos. Esto es atentar contra la democracia, es un fraude, el equivalente a un vulgar asalto al poder. No más compra de conciencias; no más delincuencia electoral.
Hoy por hoy
02 jun 2022 - 04:58 AM