La crisis que atraviesan los partidos políticos sigue acentuándose, al punto de que el 64% de los entrevistados en un estudio reciente indicó que su existencia es irrelevante para la democracia. Los políticos son los únicos culpables de que su credibilidad se haya deteriorado, al punto de que solo unos pocos los extrañarían si se van. Los colectivos políticos necesitan renovarse y no con parches ni con la misma gente de siempre. En Panamá, hay más de 1.7 millones de personas inscritas en partidos políticos, pero eso no significa que tengan mayor transcendencia; a lo sumo, su importancia se debe a su capacidad de poder colocar a su membresía en el Gobierno o favorecerla con algún auxilio, beca, libreta de lotería, cupo de taxi o contrato temporal. Si no pudieran hacerlo, seguramente serían menos, porque no pasan de ser agencias de colocación, un triste papel para organizaciones llamadas a mejorar las condiciones de vida de la sociedad. Se supone que trabajar para el Estado es un privilegio, pero los partidos políticos han convertido el servicio público en una caricatura y, en muchos casos, hasta son un trampolín para la delincuencia, como hemos visto últimamente. Si siguen así, no hay duda de que en lugar de fortalecer la democracia, la debilitan.
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12 ago 2023 - 05:00 AM